No existe una fórmula mágica para llevar a cabo la estimulación pero sí muchos ingredientes que la convierten en un momento grato y productivo en términos de logros:
1. Disposición del Niño: No se debe perturbar su rutina diaria ni obligarlo a hacer cosas cuando esté malhumorado, somnoliento, cansado, con llanto o con hambre. Se debe buscar un momento apropiado, en que esté tranquilo y dispuesto a "jugar".
2. La Actitud de los Padres: Antes de realizar una actividad, es necesario que padres y/o cuidadores procuren estar tranquilos y que dejen de lado problemas que pudiesen interferir en su demostración de interés y alegría pues, por muy pequeño que parezca, el bebé es capaz de percibir los estados anímicos de sus padres y los seres que lo rodean.
3. Ambiente Físico: En lo posible debe ser un lugar con buen luz y con la menor cantidad de distractores, es decir, sin ruidos externos que interfieran con el aprendizaje, y que tenga la temperatura y ventilación adecuadas para que el bebé se mantenga despierto, cómodo y activo. Una sábana o alfombra suave ubicada en un rincón de la habitación o la sala puede ser perfecta.
4. El Tiempo: En términos generales se recomienda considerar tres aspectos básicos: la edad del bebé o niño, su capacidad de mantenerse atento y responder a los diferentes estímulos y la disposición que tenga para hacerlos en determinado momento, para no agotarlo.
5. Refuerzo Positivo: Cada actividad debe incluir siempre caricias, elogios, besos, comunicación afectiva y refuerzo positivo constante frente a los logros del peque, por insignificantes que parezcan.
6. Vestimenta: ¡Nada mejor que un pañal o un conjunto de algodón para poder mover sus piernas y brazos! Pero, si hace frío, hay que tratar de mantenerlo con suficiente abrigo.
7. ¡Cuidado con Sobre estimular!: Para que un estímulo resulte efectivo debe generar una respuesta que sea producto de un proceso de estructura mental. Si se entregan muchos estímulos a la vez, no se da el tiempo suficiente para dicha construcción cognitiva, por lo que el pensamiento se dispersa, generando muchas veces frustración o hastío. Por este motivo, es fundamental conocer los estímulos adecuados para cada etapa del desarrollo, pero considerando las características individuales del peque y su propio ritmo de aprendizaje.
Ten en cuenta estas recomendaciones y tendrás una rutina de estimulación exitosa. Escríbeme tus inquietudes. Gracias por leerme, te deseo mucha paz y felicidad en tu vida

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